Relaciones sociales

Cómo saludarse en la empresa francesa (3)

Trabajáis en una empresa francesa y, por supuesto, habéis saludado a todos vuestros compañeros de trabajo de la manera más adecuada posible, dándoles la mano (ver nuestro artículo precedente). Imaginemos ahora que os cruzáis una vez más por los pasillos a un compañero de trabajo a quien ya habéis saludado al llegar: ¿qué hacéis?

Los hispanohablantes, siguiendo sus costumbres, tienen tendencia a saludarle otra vez con un “Bonjour!” Sin embargo, no es posible: el saludo “Bonjour” no se puede decir más que una vez al día. Un francés se sorprenderá si cada vez que os lo cruzáis le saludáis.

Ciertos anglófonos, siguiendo todavía sus costumbres, se cruzarán con su compañero sin mirarle, corriendo el riesgo de herirle. ¿Por qué es tan frío y qué ha pasado desde esta mañana cuando me ha saludado calurosamente?

Entonces ¿qué se tiene que hacer? En Francia, en esta situación, vuestro compañero de trabajo buscará vuestra mirada; cuando el contacto visual se ha establecido, cada uno esboza una sonrisa moviendo ligeramente la cabeza. Nadie se para, no se verbaliza, este contacto es muy breve y es inútil exagerar vuestra sonrisa. Simplemente se trata de decir al otro que se le ha reconocido.

Sin embargo, los franceses, en semejante ocasión, lanzan un “Rebonjour!” o incluso solamente “Re!”, pero siempre se trata de un forma humorística.

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Vida profesional y vida privada en Francia

En Francia se evita, generalmente, mezclar la vida profesional y la vida privada: a menudo son dos mundos muy separados i conoceréis poco la vida privada de un compañero de trabajo. Quedar con sus colaboradores fuera del trabajo no es una costumbre: ni se cena ni se sale juntos, ¡y mucho menos se sale de vacaciones juntos! Como máximo, los franceses pueden tomar una copa saliendo del trabajo, pero es poco frecuente: tan pronto se ha acabado el trabajo, cada uno sólo tiene una idea en la cabeza: ¡irse a su casa!

Igualmente, la pareja no conoce, en principio, a los compañeros de trabajo del otro y, de todas maneras, ¡esto no le interesa para nada! Por otra parte, es la ocasión de deshacer un malentendido recurrente de los hispanohablantes: la palabra “colega”, en francés, sólo designa a la persona con la cual trabajáis y no a un amigo. Ello no impide evidentemente que un compañero de trabajo se convierta en un amigo (aunque esto sea bastante inusual), pero uno no supone el otro.

Si queréis hacer amistad con un compañero de trabajo francés, esto necesitará tiempo. Invitándolo demasiado pronto a cenar a vuestra casa, corréis el riesgo de ponerlo en una situación incómoda: no sabrá cómo rechazar una invitación que, aun siendo amable, a sus ojos la verá como una invasión.

Quizás encontraréis distantes a los franceses con los que trabajáis pero no os lo toméis como algo personal: ¡es su manera de hacer!

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La puntualidad en Francia

La situación geográfica de Francia en Europa tiene muchas consecuencias sobre sus prácticas culturales. A medio camino entre la Europa del Norte y los países mediterráneos, las costumbres de los franceses tienen, a menudo, un poco de los dos.

En el capítulo de la puntualidad, Francia no es una excepción. Aunque algunos proverbios parecen destacar su obsesión por la puntualidad: " Avant l’heure, ce n’est pas l’heure; après l’heure, ce n’est plus l’heure", “La ponctualité est la politesse des rois”, los franceses no siempre brillan por su puntualidad. Las reuniones de trabajo no comienzan casi nunca a la hora prevista, sin que por ello se puedan permitir un “verdadero” retraso, ya que el concepto del tiempo, en Francia, no es tan extensible como en los países latinos. Se trata, pues, de conocer exactamente el margen comúnmente admitido y aceptado. Y esto no es fácil.

Un buen ejemplo es el de la invitación a almorzar. Imaginémonos que un compañero de trabajo os ha invitado a almorzar, y que la hora prevista para llegar es hacia las 12h30: ¿a qué hora llegaréis? ¿a las 12:30? Entonces llegaréis con anticipación y vuestro compañero corre el riesgo de decir, antes de abriros la puerta: " ¿Por qué llega tan pronto? "; ¿las 13h00? Entonces ahora llegáis con retraso y vuestro colega se dice esta vez: " Pero, ¿qué hace?”. La hora ideal de vuestra llegada se sitúa hacia las 12h45: ni demasiado pronto, ni demasiado tarde…

A pesar de todo, hay ocasiones donde es recomendable llegar puntual: por ejemplo, para una entrevista de trabajo o para una reunión comercial (sobre todo si sois vendedores).

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Cómo saludarse en la empresa francesa (2)

Hace algunos meses, habíamos visto cómo los franceses se saludan cuando llegan a la oficina. Sólo nos queda aprender cómo se despiden cuando salen del trabajo. Pues aquí no hay ninguna regla.

Desde luego, uno puede estrechar la mano pero no es obligatorio. Muy a menudo, el apretón de manos es más habitual en los colegas que trabajan directamente juntos. Pero, sin duda, no se vuelve a hacer el circuito en los despachos para “serrer la louche” (como se dice coloquialmente) a todo el mundo. Os habréis dado cuenta que la mayor parte del tiempo los franceses se van del trabajo… ¡sin saludar a nadie!

Si por casualidad os cruzáis con un compañero en el momento de iros, será suficiente con decirle “Adiós” o bien saludarle con la mano desde lejos – ¡algo casi imposible de hacer cuando llegáis!

¿La explicación? ¡Es difícil encontrarla! Quizás es porque los largos saludos de la mañana se hacen en su tiempo de trabajo, y los de la tarde se hacen en su tiempo personal, del cual son muy celosos…

En cualquier caso, se podría pensar que el origen de la expresión española o catalana (“irse a la francesa”, que significa irse sin saludar), ¡lo explica claramente! No, en absoluto, ya que, para los franceses, irse sin saludar se dice: i « filer à l'anglaise » !

No os sintáis, pues, molestos si un compañero, que por la mañana ha tenido la delicadeza de venir hasta vuestro despacho para saludaros, se va al final del día ¡casi a escondidas!

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¿Cuándo enviar vuestras felicitaciones en Francia?

¡Ya está! Las fiestas se han acabado y después de haberos dejado llevar por algunos excesos, os preparáis para empezar el nuevo año lleno de buenos propósitos. Por el momento, ¡no existen realmente grandes diferencias interculturales entre Francia, España o Cataluña!. Pero en Francia, este inicio del año también es un momento importante en vuestra correspondencia.

Primeros días de enero en Francia: hasta el momento no habéis enviado ninguna felicitación a vuestros clientes: es normal. En numerosos países, en España entre otros, el envío de una felicitación por Navidad es habitual. En Francia, tradición atea o no, es en el Año Nuevo que se coge lápiz y papel. Vuestra felicitación no se debe enviar nunca antes del inicio del año pero deberá llegar a su destinatario antes de finales de enero (lo ideal sería recibirla durante las dos primeras semanas del mes).

Felicitar las fiestas ha conservado en el mundo empresarial muchas de sus tradiciones; todavía se suele hacer por escrito y por correo postal más que por mail. Las felicitaciones tienen ya impresas una fórmula que depende evidentemente del destinatario: “(Recevez) (nos) meilleurs voeux pour (l'année) 2010» es, sin embargo, lo suficientemente general como para emplearlo en todas las situaciones. En algunos casos, tendréis el detalle de añadir algunas palabras a mano para personalizar vuestro envío.

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Y ya que hoy es 4 de enero, es el momento de desearos a todos ¡un excelente 2010!

¿Qué hacer durante las fiestas navideñas en la empresa francesa?

He aquí las fiestas navideñas que se acercan: ¿qué sucede de especial en la empresa francesa en este período?

A riesgo de decepcionaros: ¡no gran cosa! No esperéis, por ejemplo, iros un día del trabajo con vuestra cesta de Navidad, como es a menudo la costumbre en España. ¿Pero, al menos, se va al restaurante? ¡Pues no! Es inútil, pues, estresaros, si, de forma particular, queréis reservar una mesa en el restaurante en esta época del año: podéis estar seguros que esto no será un trajín.

¿Y el amigo invisible? me diréis. Tan invisible, en Francia, ¡que no existe! No es en absoluto la costumbre ofrecer un pequeño regalo a sus compañeros de trabajo, de una manera “invisible” o no. Hace algunos años, un francés llegado recientemente a España me preguntaba de una forma abrupta, mientras se preparaba el amigo invisible en su departamento: “¿Qué es esta historia?”. ¿Qué tipo de regalos? ¿Cómo saber cuáles son los gustos de un casi desconocido? ¿Finalmente se revela el nombre del “amigo invisible?”, etc. Su recelo era del todo visible…

¿Por qué hay entonces tan poca actividad en la empresa francesa por las fiestas navideñas? Es que Navidad es esencialmente una fiesta familiar i la cena de Fin de Año está reservada para los amigos. Más allá de estas dos fiestas, ¡el resto no existe! es decir, la empresa i los compañeros del trabajo.

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¡Felices fiestas a todos!

Como saludarse en la empresa quebequesa

Saludar a los compañeros de trabajo estrechándose la mano: ¡en Francia, sí! Pero no en todos los sitios de habla francófona. Si trabajáis o vais de viaje de negocios a Quebec, este saludo no será de rigor. Mejor aun: se evita. Desde luego puede pasar que dos quebequeses se den la mano. Entonces podréis deducir que son amigos cercanos. Sino, el apretón de manos casi siempre contiene una fuerte carga ceremonial.

Esto puede ocurrir para formalizar una transacción. En vuestro primer día en el trabajo o en la firma de un contrato, un apretón de manos sellará el acuerdo definitivo. Esto es igualmente frecuente en el primer encuentro. ¡Atención! ¡Sólo en el primer encuentro! La importancia de esta presentación mutua y oficial obliga, en cierto modo, a los dos interlocutores a esta cortesía ¡y que eso no se convierta después en una costumbre!

En Quebec, estáis en América del Norte, no lo olvidéis. Se toca bastante menos que en los países mediterráneos. Además, el apretón de manos matinal, sistemático y repetitivo, es visto como una pérdida de tiempo. ¿Qué hacer entonces? Haced precisamente lo que hay que evitar en Francia: saludad simplemente de lejos lanzando un “¡Buenos días!”

¡Nada fácil hablar una lengua!

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Cómo relacionarse en la empresa francesa

¿Conoces la serie televisiva española Camera café, que nos muestra las conversaciones entre compañeros de trabajo delante de la máquina de café de una gran empresa? Probablemente. Pues bien, no es por casualidad si esta serie de tele española es una adaptación de Caméra café versión francesa: ir a la máquina de café es para muchos empleados y ejecutivos uno de los primeros actos del día. Después de haber saludado a todo el mundo (ver nuestro apunte de hace un mes), ¡se empieza pues el trabajo con un poco de distensión y de relaciones sociales!

Además, en Francia no tenemos la costumbre de salir del trabajo, hacia las 10/11h, para tomar un café y un pequeño bocadillo en el bar de al lado. Durante todo el día, la máquina de café es pues, prácticamente, el único punto de encuentro para todos los trabajadores.

Delante de la máquina de café se discute de todo: del tiempo, de las novedades, de los rumores… pero, a veces, entre los responsables de departamento, también se toman decisiones de consecuencias relevantes (como por ejemplo el traslado de un empleado a otro servicio o la resolución de un contencioso con un cliente). ¡Esta reunión informal tiene pues mucha importancia!

Más allá de la caricatura y de lo grotesco propio de la serie, puede ser instructivo ver los episodios de la versión francesa: verás que a menudo difieren de la versión española, simplemente porque los hábitos de una empresa en un país y en el otro no son los mismos.

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Cuándo utilizar el tuteo en la empresa francesa

En Francia, el uso del tuteo y del tratamiento de usted ha evolucionado mucho durante los últimos 20 años. Antiguamente, el estaba reservado a la familia y a los amigos íntimos. La expresión “être à tu et à toi avec quelqu’un”(“estar de tú a tú”) que significa ser íntimo, muestra bien hasta qué punto el uso del era la propia marca de familiaridad.

Si algunas profesiones o categorías sociales (los profesores o los obreros entre ellos, por ejemplo) siempre han preferido el tuteo, el resto de la población utilizaba el usted. Emplear el indebidamente os exponía en seguida a un mordaz “On n’a pas élevé les cochons ensemble!”, queriendo decir que uno no se tomase tantas confianzas.

Actualmente, se tutea con más facilidad, incluido en el seno de la empresa. Entre compañeros de trabajo, el tuteo es requisito indispensable y no doblegarse significa que se os calificará, como mínimo, de distante si no de raro. Sin embargo, en Francia, el uso del no se asemeja al de los hispanohablantes o los catalanohablantes: en toda situación de relación jerárquica (responsable de un servicio/empleado, proveedor/cliente, anciano/joven, etc.) el tratamiento de usted continúa utilizándose.

Eso no significa que sea imposible pasar al pero este paso, como es el caso desde siempre, se ritualiza. La persona jerárquicamente superior (responsable, proveedor, anciano, etc.) podrá proponer a su interlocutor: “¿Podemos tutearnos, no?”. Después de la aceptación (¡difícilmente se puede hacer otra cosa!) las dos personas pasarán definitivamente al tuteo.

Será interesante, dentro de unos años, volver a hablar del uso del y del usted, ya que si el tratamiento de usted no está todavía en vías de extinción, su campo de aplicación tiende indiscutiblemente a disminuir.

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Cómo saludarse en la empresa francesa

Comenzamos este blog dedicado a las costumbres en la empresa francesa por el principio, es decir: ¡el apretón de manos por la mañana! Antes que nada, a vuestra llegada al trabajo, antes de instalaros en vuestro despacho, de organizar vuestra jornada, de leer vuestros mails, es absolutamente imperativo saludar vuestros compañeros de trabajo. ¡Nada más normal! me diréis, se hace lo mismo en todos los países. Sí y no.

Primero, este saludo matinal no está destinado solamente a vuestros colaboradores más próximos: no es extraño ver una persona pasar de departamento en departamento para estrechar la mano de cada uno y preguntar por las novedades. Algunos extranjeros, algunas veces, están sorprendidos por la “pérdida de tiempo” con estos saludos diarios.

Este saludo se manifiesta en Francia casi exclusivamente por el apretón de manos. No saludéis un compañero haciendo una seña con la mano o peor, sin hacer ningún gesto, lanzar un simple “¡Buenos días Bernard!”: esto estaría mal visto o más bien se interpretaría como una marca de frialdad y de distancia. El apretón de manos es tan obligatorio que un español que trabajó en Francia observó con acierto que si, en el preciso instante en que alguien viene a saludaros, estáis atareados y con las manos ocupadas o sucias, deberíais presentar el codo o el antebrazo. Vuestro interlocutor tomará de forma natural la parte de brazo que le habréis extendido.

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