Los principales errores léxicos de los hispanohablantes en francés (4)

 

Como ya hemos visto en artículos anteriores, los hispanohablantes y los catalanohablantes repiten a menudo los mismos errores léxicos que a veces son fáciles de evitar.

 

  1. La confusión entre « compétence » y « concurrence »

En el mundo profesional, la compétence es la capacidad de realizar una tarea o un trabajo.

Tout le monde sait que Patrick est un incompétent.

La concurrence es el conjunto de empresas que compiten por la misma clientela.

Notre compétence pratique des prix plus bas que nous.

Nos concurrents pratiquent des prix plus bas que nous.

Cette société a été condamnée pour concurrence déloyale

  1. La confusión entre « invertir », « inverser » y « investir »

Invertir significa simétricamente inversa; es un sinónimo de « inverser ».

S’il te plaît, n’inverse pas les rôles !

Grâce à cette machine, nous invertissons le sens d’un courant électrique.

Investir consiste en invertir capital en un negocio con la finalidad de ganar dinero.

L’entreprise a choisi de ne pas investir dans le renouvellement des équipements.

¡Cuidado también con los sustantivos derivados de estos verbos! Invertir y inverser han dado inversion, investir ha dado investissement (¡y no viceversa!).

  1. La nominalización incorrecta del verbo financer

La intuición de un hispanohablante siempre le lleva a pensar que el sustantivo derivado de “financer” es *financiation*. Desafortunadamente, esta palabra ¡no existe en francés! Deberás utilizar la palabra “financement”.

Ce projet a bénéficié d’un financement sur ressources propres.

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Hablar de dinero en Francia

En Francia, ciertos asuntos se abordan lo menos posible; para ser sinceros, son tabú: es el caso del dinero. Dejando aparte las generalidades del uso de la cuestión, los franceses nunca hablan de dinero, y especialmente de su dinero.

Incluso entre amigos o en familia, sólo nos queda imaginar, suponer o deducir el salario de una persona en función de su nivel de vida. Es inimaginable que se pueda preguntar directamente a alguien cuáles son sus ingresos, ni que una persona nos anuncie, de la manera más natural del mundo, cuánto gana al mes. Tanto en un caso como en otro, es el colmo de la vulgaridad y del mal gusto. Y siempre es un tema que queda “desplazado”. Los franceses, en esto, son muy diferentes de otros pueblos (los norteamericanos, por ejemplo).

¿Por qué hay tanta discreción sobre este tema? El motivo es que para ellos el dinero es a menudo algo sucio. La riqueza es, por cierto, sospechosa, los “signos externos de riqueza” a menudo están menospreciados o son motivo de burla.

En el trabajo, por regla general, ocurre lo mismo. No sabréis el salario de vuestros compañeros; por cierto, nunca hablaréis de esto con ellos. Como máximo, supondréis, en función de su antigüedad, de su puesto de trabajo, de sus calificaciones, que Fulanito gana aproximadamente tantos euros al mes. Este cálculo, para “situar” al otro, se hace casi de forma inconsciente y automática. Todo el mundo está acostumbrado a esto, todos lo hacen, de tal forma que esto no molesta a nadie.

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Las prácticas son no imponibles en Francia

Las prácticas en empresas en Francia plantean muchos problemas y ya hemos dedicado varios artículos sobre el tema. Actualmente, se han hecho casi sistemáticas: no sólo los estudiantes tienen la obligación de realizar prácticas de una duración cada vez más larga para validar sus diplomas (de cuatro a seis meses, dependiendo del año y las escuelas), sino que la mayoría de estas escuelas animan a sus estudiantes a coger un año de pausa para realizar prácticas de un año, preferentemente en el extranjero.

Exento de impuestosAsí, para la mayoría de los estudiantes, el tiempo total de trabajo como becario a lo largo de sus estudios actualmente es superior a un año. Sin embargo, estas prácticas a menudo suelen ser muy caras para los estudiantes y sus padres. Durante los períodos de prácticas, no sólo los gastos de escolaridad son idénticos, también los padres se enfrentan a costes adicionales, especialmente cuando las prácticas se realizan en el extranjero.

A esta factura se añadían los impuestos. Si las prácticas habían durado más de tres meses o no formaban parte integrante del programa de la escuela – que era el caso de las prácticas realizadas en el marco de un año de pausa – las dietas percibidas eran imponibles; esto ya no es el caso después de la aprobación de una ley durante el mes de junio ​​de 2014.

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La propina en Francia

La propina en FranciaLa propina es una suma de dinero que se paga a una persona en reconocimiento de un servicio o la calidad del mismo: en un principio, como la palabra misma indica perfectamente, era una bebida que se ofrecía en agradecimiento por un servicio prestado o el dinero para pagar esta bebida. En muchos países, esta práctica se traduce con la misma expresión: en Alemania, pourboire se dice trinkgeld, literalmente, “dinero para beber”, como la palabra portuguesa gorjeta . En general, hemos olvidado que en español la propina proviene de una antigua costumbre que consistía en beber medio vaso después de haber brindado a la salud de alguien y luego ofrecerle el final del vaso.

Pero en los restaurantes franceses, desde hace tiempo, los precios incluyen impuestos y servicios (alrededor del 15 % del precio total). Es por eso que los franceses en general no dejan propina o muy poca. Si usted viaja a Francia, no se sienta molesto por no dejar nada –obviamente, si usted está muy satisfecho con el servicio, no hay nada que se oponga a ello. Sin embargo, en algunas situaciones, aún es costumbre dejar una propina. En el teatro, a veces un tablón indica claramente que la empleada está remunerada con las propinas (de lo contrario, no deis nada: la empleada está asalariada). Siempre se puede redondear hasta el euro superior en los taxis y con los repartidores.

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El aguinaldo por Navidad

Si os encontráis en Francia durante el mes de diciembre, no os sorprendáis al ver al cartero o a un bombero vestido de uniforme llamar a vuestra puerta. En esta época del año, se acostumbra a dar el aguinaldo a algunas profesiones que trabajan para la comunidad. Basureros, carteros y bomberos van de casa en casa para ofrecer calendarios para el próximo año. Estos calendarios rápidamente son olvidados en un cajón o detrás de una puerta, de tan horribles y cursis que son: fotos de gatitos en fondo rosa, retrato del suboficial de los bomberos delante de la caserna, etc.

Si bien cada uno es libre de comprar o no el calendario propuesto, la mayoría de la gente se doblega ante la tradición. Se trata de una forma, para estos empleados poco remunerados, de tener un complemento al sueldo para el final del año. En cuanto a los conserjes, los propietarios les suelen dejar un sobre en el que han dejado un talón o algunos billetes.

La pregunta que atormenta a muchos franceses en esta época es: ¿cuánto dar? El precio de compra del calendario es, en efecto, a discreción de cada uno. La respuesta es simple: de acuerdo con vuestros medios económicos.

Todos los oficios que trabajan para la comunidad no se benefician de esta tradición. Hace algunos años, un canal de televisión había organizado, con cámara oculta,  la venta a domicilio, por parte de policías uniformados, de calendarios: ¡en general, no fueron bien recibidos por la población!

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El dinero y los franceses

¿Cómo pagan los franceses? Utilizando los mismos medios de pago que en España; no obstante tienen sus preferencias.

Para pagar las compras habituales, los franceses utilizan el pago en metálico, es decir,  las monedas y los billetes de banco en euros. Sin embargo, todavía son muchos los que pagan con talón: en Francia, la cuarta parte de los pagos se hacían por este medio en 2006 (media europea: el 9 % y el 3,5 % para España). El caso es que existe una disposición original: en Francia, todo talón de un importe inferior o igual a 15 € debe ser pagado, aunque haya o no la provisión necesaria sobre la cuenta del librador.

Por supuesto, utilizan cada vez más y para la mayoría de sus compras la tarjeta de crédito (a menudo llamada “carte bleue” ya que la tarjeta Visa, la que utiliza la mayoría, es de este color).

¿Qué pasa con la práctica de dar propina? La propina ya no es obligatoria en Francia ya que está incluida en la cuenta: el servicio está siempre incluido. Esto explica, por cierto, que los franceses sean tachados de “tacaños” en el extranjero: muy a menudo, no piensan ni un segundo que el sueldo de un camarero depende en gran medida de la propina que ellos puedan dejar.

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Hablar de dinero en Francia

En Francia, ciertos asuntos se abordan lo menos posible; para ser sinceros, son tabú: es el caso del dinero. Dejando aparte las generalidades del uso de la cuestión, los franceses nunca hablan de dinero, y especialmente de su dinero.

Incluso entre amigos o en familia, sólo nos queda imaginar, suponer o deducir el salario de una persona en función de su nivel de vida. Es inimaginable que se pueda preguntar directamente a alguien cuáles son sus ingresos, ni que una persona nos anuncie, de la manera más natural del mundo, cuánto gana al mes. Tanto en un caso como en otro, es el colmo de la vulgaridad y del mal gusto. Y siempre es un tema que queda “desplazado”. Los franceses, en esto, son muy diferentes de otros pueblos (los norteamericanos, por ejemplo).

¿Por qué hay tanta discreción sobre este tema? El motivo es que para ellos el dinero es algo sucio. La riqueza es, por cierto, sospechosa, los “signos externos de riqueza” a menudo están menospreciados o son motivo de burla.

En el trabajo, por regla general, ocurre lo mismo. No sabréis el salario de vuestros compañeros; por cierto, nunca hablaréis de esto con ellos. Como máximo, supondréis, en función de su antigüedad, de su puesto de trabajo, de sus calificaciones, que Fulanito gana aproximadamente tantos euros al mes. Este cálculo, para “situar” al otro, se hace casi de forma inconsciente y automática. Todo el mundo está acostumbrado a esto, todos lo hacen, de tal forma que esto no molesta a nadie.

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