Pronunciación de la grafía -QU- en francés

Pero, ¿cómo se pronuncia la grafía –qu- en francés: [k] o [kw]? Muchos estudiantes hispanohablantes y catalanohablantes a menudo vacilan. Simplemente, podemos decir que, en la mayoría de los casos, esta grafía se pronuncia [k]: quand, qui, quoi. Atención: en este último caso, vosotros oís bien [kw] pero es debido a la grafía –oi- !

¡Esto es para las estadísticas! Pero, en realidad, cuando la palabra aún se percibe como un préstamo a un idioma extranjero (es decir, aquí, en latín), los franceses quieren respetar las reglas de la pronunciación de esta lengua. En el caso que hoy nos ocupa, si la palabra que contiene la grafía –qu- todavía parece que sea una palabra culta prestada del latín, los franceses pronunciarán [kw]. Ved por ejemplo las palabras compuestas de aqua (« eau » en latín): aquarelle, aquaculture, aquagym, etc.

¡Pero esto sería demasiado sencillo! Los mismos franceses dudan entre dos pronunciaciones: esta vacilación es, por cierto, un signo de que la palabra se integra lentamente en la lengua y casi ya no se percibe como un préstamo. Tomemos la palabra quadruple: oiréis a algunos franceses pronunciar [k] pero otros dirán [kwa]!

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El turismo de empresa en Francia

En Francia, se desarrolla la apertura de fábricas, talleres y otros sitios industriales al público. Incluso existe un nombre muy oficial, convirtiéndose para los profesionales el «turismo de descubrimiento económico». Nuevos sectores se suman a esta actividad: a las tradicionales empresas de agroalimentaria y artesanía se agregan, cada vez más, los laboratorios, las empresas científicas, los ecomuseos, todo lo que tiene que ver con el desarrollo sostenible, clasificación de residuos y otros…

Los extranjeros vienen cada vez más. En varias regiones (PACA, Anjou, Bretaña…), las cámaras de comercio y de industria apoyan la actividad. Ellas mismas han organizado en Angers un «coloquio europeo de la visita de empresa». Se trata de aprovechar la visita para ayudar al desarrollo de las empresas. Con varios objetivos en vista: la imagen, las ventas, la contratación. A menudo, la visita ha venido a incorporarse a las prácticas ya existentes pero reservadas a los proveedores y a los candidatos en la empresa.

Esto permite hacer negocios. Las empresas agroalimentarias que integran al final del recorrido de la visita el paso por una tienda, constatan ventas nada despreciables. Las chocolaterías Roland Réauté, en Anjou, cuentan un beneficio de un 10% de su facturación en la visita.

Pero la definición de este tipo de turismo aún no está muy clara. El sector se busca. En cualquier caso, varias experiencias están en curso en toda Europa: podemos citar el ejemplo de Alemania que, una vez al año, abre la mayoría de las empresas y el de Irlanda, donde Guinness acoge cada año un millón de personas.

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