Uso de los conectores en francés

Même si, pourtant, du coup, quand même, donc, certes, orlos francófonos siembran de una forma natural sus conversaciones con un número impresionante de conectores lógicos (VER ver nuestra Sección CONECTORES). Otras lenguas eligen omitirlos claramente o al menos no hacen tal uso, que puede parecer abusivo. Quizás esto es todavía una herencia del pensamiento de Descartes del cual la frase más célebre, como por casualidad, es “Je pense donc je suis”.

Todos los argumentos de un razonamiento se encadenan los unos con los otros por una relación de causa y efecto, de oposición, de concesión, de objetivo. Para los francófonos, expresar casi sistemáticamente todas estas relaciones por un conector obliga al locutor a un pensamiento metódico y permite al oyente seguir mejor el razonamiento del otro.

Ciertos conectores permiten anunciar con antelación el camino seguido por su pensamiento y crean expectativas en el oyente. Es, por ejemplo, el caso de certes, que requiere 3 etapas:

1. Certes + anuncio de una afirmación
2. Mais + objeción a esta afirmación
3. Donc + consecuencia de esta objeción

Empezando una frase por certes, anunciáis automáticamente las etapas 2 y 3 y vuestro interlocutor querrá saber necesariamente dónde queréis llegar. Con un francófono, intentad utilizar certes omitiendo las dos últimas etapas y esperad. Inmediatamente veréis la cara de sorpresa mezclada de incomprensión de vuestro interlocutor: ¡espera la continuación!

Cuanto más el discurso se define como demostrativo y formal (presentación de proyectos, análisis de resultados, etc.), más los conectores son proporcionalmente numerosos. Saber utilizar bien los conectores mejora sensiblemente vuestra comunicación con los francófonos.

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Cómo saludarse en la empresa francesa (3)

Trabajáis en una empresa francesa y, por supuesto, habéis saludado a todos vuestros compañeros de trabajo de la manera más adecuada posible, dándoles la mano (ver nuestro post precedente). Imaginemos ahora que os cruzáis una vez más por los pasillos a un compañero de trabajo a quien ya habéis saludado al llegar: ¿qué hacéis?

Los hispanohablantes, siguiendo sus costumbres, tienen tendencia a saludarle otra vez con un “Bonjour!” Sin embargo, no es posible: el saludo “Bonjour” no se puede decir más que una vez al día. Un francés se sorprenderá si cada vez que os lo cruzáis le saludáis.

Ciertos anglófonos, siguiendo todavía sus costumbres, se cruzarán con su compañero sin mirarle, corriendo el riesgo de herirle. ¿Por qué es tan frío y qué ha pasado desde esta mañana cuando me ha saludado calurosamente?

Entonces ¿qué se tiene que hacer? En Francia, en esta situación, vuestro compañero de trabajo buscará vuestra mirada; cuando el contacto visual se ha establecido, cada uno esboza una sonrisa moviendo ligeramente la cabeza. Nadie se para, no se verbaliza, este contacto es muy breve y es inútil exagerar vuestra sonrisa. Simplemente se trata de decir al otro que se le ha reconocido.

Sin embargo, los franceses, en semejante ocasión, lanzan un “Rebonjour!” o incluso solamente “Re!”, pero siempre se trata de un forma humorística.

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