Vida profesional y vida privada en Francia

En Francia se evita, generalmente, mezclar la vida profesional y la vida privada: a menudo son dos mundos muy separados i conoceréis poco la vida privada de un compañero de trabajo. Quedar con sus colaboradores fuera del trabajo no es una costumbre: ni se cena ni se sale juntos, ¡y mucho menos se sale de vacaciones juntos! Como máximo, los franceses pueden tomar una copa saliendo del trabajo, pero es poco frecuente: tan pronto se ha acabado el trabajo, cada uno sólo tiene una idea en la cabeza: ¡irse a su casa!

Igualmente, la pareja no conoce, en principio, a los compañeros de trabajo del otro y, de todas maneras, ¡esto no le interesa para nada! Por otra parte, es la ocasión de deshacer un malentendido recurrente de los hispanohablantes: la palabra “colega”, en francés, sólo designa a la persona con la cual trabajáis y no a un amigo. Ello no impide evidentemente que un compañero de trabajo se convierta en un amigo (aunque esto sea bastante inusual), pero uno no supone el otro.

Si queréis hacer amistad con un compañero de trabajo francés, esto necesitará tiempo. Invitándolo demasiado pronto a cenar a vuestra casa, corréis el riesgo de ponerlo en una situación incómoda: no sabrá cómo rechazar una invitación que, aun siendo amable, a sus ojos la verá como una invasión.

Quizás encontraréis distantes a los franceses con los que trabajáis pero no os lo toméis como algo personal: ¡es su manera de hacer!

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Curso de francés para empresas con VOILÀ: otra manera de estudiar

¿Cómo mejorar vuestro francés? Siguiendo cursos, naturalmente, pero existen tantas academias, tantas escuelas, centros de lenguas que a menudo es difícil orientarse… Las clases son indispensables pero participar en un proyecto puede ser un complemento útil y gratificante.

¿Qué hay que entender por “proyecto”? A VOILÀ, todos nuestros estudiantes pueden, por ejemplo, participar en la elaboración de cápsulas vídeo publicadas en nuestro blog del Monde Fictif. La elección del tema, las reuniones bimensuales, la escritura del texto, el trabajo fonético y la grabación de las voces, el montaje, ¡absolutamente todo se decide y se hace en francés! Los resultados son cada vez impresionantes: cada uno mejora en todas las competencias (comprensiones oral y escrita, expresiones oral y escrita) casi sin darse cuenta y, sobretodo, divirtiéndose.

Y siempre, al final: la realización de un producto, el reportaje vídeo, que otros podrán ver (y comentar) vía blog.

Ahora, el equipo del Monde Fictif ha decidido, después de tres años de existencia, lanzar su concurso de reportajes vídeo en francés; este concurso está abierto a todos los estudiantes de Francés Lengua Extrajera, sin condición de edad ni de nacionalidad. Nos podéis enviar vuestros vídeos a partir del 15 de marzo hasta el 1 de junio del 2010. El reglamento es muy fácil: lo encontraréis en nuestro blog.

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La puntualidad en Francia

La situación geográfica de Francia en Europa tiene muchas consecuencias sobre sus prácticas culturales. A medio camino entre la Europa del Norte y los países mediterráneos, las costumbres de los franceses tienen, a menudo, un poco de los dos.

En el capítulo de la puntualidad, Francia no es una excepción. Aunque algunos proverbios parecen destacar su obsesión por la puntualidad: ” Avant l’heure, ce n’est pas l’heure; après l’heure, ce n’est plus l’heure”, “La ponctualité est la politesse des rois”, los franceses no siempre brillan por su puntualidad. Las reuniones de trabajo no comienzan casi nunca a la hora prevista, sin que por ello se puedan permitir un “verdadero” retraso, ya que el concepto del tiempo, en Francia, no es tan extensible como en los países latinos. Se trata, pues, de conocer exactamente el margen comúnmente admitido y aceptado. Y esto no es fácil.

Un buen ejemplo es el de la invitación a almorzar. Imaginémonos que un compañero de trabajo os ha invitado a almorzar, y que la hora prevista para llegar es hacia las 12h30: ¿a qué hora llegaréis? ¿a las 12:30? Entonces llegaréis con anticipación y vuestro compañero corre el riesgo de decir, antes de abriros la puerta: ” ¿Por qué llega tan pronto? “; ¿las 13h00? Entonces ahora llegáis con retraso y vuestro colega se dice esta vez: ” Pero, ¿qué hace?”. La hora ideal de vuestra llegada se sitúa hacia las 12h45: ni demasiado pronto, ni demasiado tarde…

A pesar de todo, hay ocasiones donde es recomendable llegar puntual: por ejemplo, para una entrevista de trabajo o para una reunión comercial (sobre todo si sois vendedores).

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