Hablar de dinero en Francia

En Francia, ciertos asuntos se abordan lo menos posible; para ser sinceros, son tabú: es el caso del dinero. Dejando aparte las generalidades del uso de la cuestión, los franceses nunca hablan de dinero, y especialmente de su dinero.

Incluso entre amigos o en familia, sólo nos queda imaginar, suponer o deducir el salario de una persona en función de su nivel de vida. Es inimaginable que se pueda preguntar directamente a alguien cuáles son sus ingresos, ni que una persona nos anuncie, de la manera más natural del mundo, cuánto gana al mes. Tanto en un caso como en otro, es el colmo de la vulgaridad y del mal gusto. Y siempre es un tema que queda “desplazado”. Los franceses, en esto, son muy diferentes de otros pueblos (los norteamericanos, por ejemplo).

¿Por qué hay tanta discreción sobre este tema? El motivo es que para ellos el dinero es algo sucio. La riqueza es, por cierto, sospechosa, los “signos externos de riqueza” a menudo están menospreciados o son motivo de burla.

En el trabajo, por regla general, ocurre lo mismo. No sabréis el salario de vuestros compañeros; por cierto, nunca hablaréis de esto con ellos. Como máximo, supondréis, en función de su antigüedad, de su puesto de trabajo, de sus calificaciones, que Fulanito gana aproximadamente tantos euros al mes. Este cálculo, para “situar” al otro, se hace casi de forma inconsciente y automática. Todo el mundo está acostumbrado a esto, todos lo hacen, de tal forma que esto no molesta a nadie.

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Cómo saludarse en la empresa francesa (2)

Hace algunos meses, habíamos visto cómo los franceses se saludan cuando llegan a la oficina. Sólo nos queda aprender cómo se despiden cuando salen del trabajo. Pues aquí no hay ninguna regla.

Desde luego, uno puede estrechar la mano pero no es obligatorio. Muy a menudo, el apretón de manos es más habitual en los colegas que trabajan directamente juntos. Pero, sin duda, no se vuelve a hacer el circuito en los despachos para “serrer la louche” (como se dice coloquialmente) a todo el mundo. Os habréis dado cuenta que la mayor parte del tiempo los franceses se van del trabajo… ¡sin saludar a nadie!

Si por casualidad os cruzáis con un compañero en el momento de iros, será suficiente con decirle “Adiós” o bien saludarle con la mano desde lejos – ¡algo casi imposible de hacer cuando llegáis!

¿La explicación? ¡Es difícil encontrarla! Quizás es porque los largos saludos de la mañana se hacen en su tiempo de trabajo, y los de la tarde se hacen en su tiempo personal, del cual son muy celosos…

En cualquier caso, se podría pensar que el origen de la expresión española o catalana (“irse a la francesa”, que significa irse sin saludar), ¡lo explica claramente! No, en absoluto, ya que, para los franceses, irse sin saludar se dice: i « filer à l’anglaise » !

No os sintáis, pues, molestos si un compañero, que por la mañana ha tenido la delicadeza de venir hasta vuestro despacho para saludaros, se va al final del día ¡casi a escondidas!

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